Nuestra Historia

Ninja Ramen fue nuestro primer proyecto. Abrió sus puertas en el año 2016 situado en el popular barrio madrileño de Malasaña, concretamente en la calle Barceló, 1. En Ninja Ramen, la ambientación japonesa se divide en diferentes ambientes y alturas. En la planta inferior, Paloma Fang trae a Madrid las populares tabernas japonesas o izakayas: un puesto de comida callejero, con la cocina en el centro del mismo y los comensales sentados a su alrededor, desde donde pueden ver cómo se preparan los platos que han pedido. Como contraste, Paloma trae también a este primer proyecto, un recuerdo de su infancia: las ferias de verano de las ciudades japonesas como Osaka y Kioto, donde ella misma degustaba los platos más típicos de la cocina streetfood del país. Por ello verás también una barra con taburetes decorada como si un puesto de juguetes ambulante se tratase, con auténticos muñecos y souvenirs japoneses de los años 90. En la planta superior, accedemos al ámbito privado: las casas tradicionales del país nipón. A la izquierda, un reservado tipo tatami inspirado en las cocinas donde, además de cocinar, la familia se sienta alrededor de la mesa para comer. A la derecha, una sala con más mesas y decoración de puertas shouji.

Ninja Taberna Japonesa, por su parte, se ha propuesto atraer al público joven del centro de Madrid, invitándoles a descubrir las verdaderas recetas tradicionales del street food japonés rodeados de una ambientación urbana y muy moderna donde disfrutar de un almuerzo o una cena agradable y en la mejor compañía. Situado en la Calle Princesa, este proyecto se dirige tanto al público madrileño como al turista que viene a Madrid a conocer los rincones más especiales de la capital.

Influencias

Cuando Paloma empezó a pensar en emprender y seguir el legado de la hostelería asiática de su familia, se percató de que, mientras en otros países europeos como Londres, el ramen era ya una de las comidas más demandadas de la ciudad y el barrio chino, en España continuábamos asociando la comida japonesa al pescado crudo y al sushi, sin tener en cuenta que su gastronomía iba mucho más allá de estos platos y de una decoración que indicaba que el ticket medio por persona no podía bajar de los 30€ o 40€. Por ello, Paloma echó mano esta vez, de los recuerdos de su infancia y sus visitas a las ciudades de Tokio y Osaka para traer a Madrid la verdadera gastronomía japonesa. En este sentido, Paloma decidió colocar una cocina central que hoy continúa en Usera, pues la razón de abrir Ninja Ramen era la de cocinar respetando las recetas tradicionales y milenarias japonesas, donde el caldo del ramen debe reposar durante 12h, los fideos han de ser caseros, la verdura fresca y de temporada y, la carne cocinada al calor del caldo de la sopa. Además del ramen, Paloma deseaba traer el ambiente de las calles de Japón, verdadera cuna de su gastronomía, donde los transeúntes prueban la verdadera esencia de su cocina en platos como los baos, el takoyaki, el yakitori y los undon de arroz con deliciosa carne con verduras.

Para que la experiencia gastronómica resultara completa, Paloma convierte los restaurantes Ninja en una izakaya japonesa, ambientada en las ferias de verano de los años 80 en Japón para que el comensal pueda viajar en el tiempo y el espacio sin salir de la ciudad de Madrid.